Durante años he investigado algo de lo que muy pocos se han dado cuenta aún:
Cómo el sonido, la voz y la respiración moldean nuestra biografía, nuestro cuerpo y nuestra manera de estar en el mundo.
Y no, no hablo de técnica vocal sin más.
Hablo de entender cómo la voz revela lo que ya está escrito en ti. Por ejemplo, a través de tu nombre.
¿Has sentido rechazo por tu nombre alguna vez? ¿Te has sentido "poco identificada"? ¿Te llaman siempre con diminutivos como Anita o con tu nombre acortado como Alfon?
Parece una tontería, pero cada nombre suena de una manera concreta, y responde a una estructura interna: física, anímica y biográfica.
Por eso, alto tan simple como que no puedas pronunciar tu nombre en alto, completo y bien proyectado, o que tu entorno no lo haga, puede revelar mucho sobre tu estado interno y sobre dificultades que se proyectan a niveles más sutiles en tu personalidad.
De esta nueva y fascinante dimensión del desarrollo personal hablo en emails que envío de vez en cuando sobre mis experiencias y descubrimientos sobre desarrollo personal a través de la voz, a la que llevo tantos años dedicada.
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